Qué hacer con los intereses bancarios (2026)
Los intereses que se ingresan en tu cuenta no están sujetos al zakat, y tampoco te pertenecen. Saber cómo purificarlos correctamente y a dónde deben destinarse te permite mantener tu patrimonio limpio sin confundirlo con el zakat.
Revisas tu cuenta y ves que hay unos cuantos dólares de más que no has ingresado. Tu banco lo llama «intereses devengados». Según el islam, es algo que no te está permitido quedarte.
Esto pilla a la gente por sorpresa porque no da la sensación de que sea dinero que hayas obtenido haciendo algo malo. Simplemente apareció. Pero precisamente por eso hay que tratarlo de forma diferente al resto de tu patrimonio.
No es tuyo, y tampoco es el zakat
Hay dos cosas que confunden a la gente al mismo tiempo. En primer lugar, que ese dinero puede quedarse simplemente en la cuenta, como el resto de tus ahorros. En segundo lugar, que donarlo cuenta de alguna manera como zakat. Ninguna de las dos cosas es cierta.
Los intereses nunca se han ganado legítimamente, por lo que no deben incluirse en el cálculo del zakat, y donarlos no es un acto caritativo por el que se obtenga mérito espiritual. Se trata de deshacerse de ellos, no de generosidad.
Entonces, ¿adónde va realmente?
Los académicos se reparten entre dos lugares aquí.
La mayoría dice que hay que dárselo a los pobres y a los necesitados, es decir, a la misma población a la que se destina el zakat, pero sin considerar ese acto como caridad.
Otros opinan que debería destinarse al bien público en general: cosas como los gastos comunitarios compartidos o las infraestructuras públicas, ya que el dinero se te retira en lugar de ser un regalo con la intención de recompensarte.
Cualquiera de los dos enfoques es válido. Elige uno y sé coherente con él.
El único lugar donde nunca debería acabar
Fondos para mezquitas, causas religiosas o cualquier cosa con la que te atribuyas méritos espirituales. Eso va en contra del objetivo mismo. Este dinero se está sacando de tus finanzas, no se está convirtiendo en una buena acción.
Las pequeñas cantidades también cuentan
Unos pocos céntimos de intereses pueden parecer una cantidad demasiado pequeña como para preocuparse por ella. Pero no lo es. Si no se contabiliza, se va acumulando a lo largo de los meses y los años hasta convertirse en algo que se mezcla silenciosamente con un patrimonio que debería mantenerse limpio. Llévalos en cuenta del mismo modo que lo harías con cualquier deuda que tuvieras con otra persona, porque, en la práctica, eso es lo que son.
Si no puedes evitar ganártelo
Muchas operaciones bancarias hacen que los intereses sean inevitables. Esa no es la parte de la que eres responsable. De lo que sí eres responsable es de lo que ocurre una vez que se abonan: si se controlan y se eliminan, o si se dejan ahí y pasan desapercibidos.
La versión resumida
Revisa tu extracto bancario, suma el total de los intereses que has recibido y transfiere esa cantidad a donde corresponda, sin demora y sin incluirla en tu zakah ni en tu cuenta de buenas obras. En realidad, nunca fue tuya. Si la tratas así desde el principio, mantendrás limpia el resto de tu patrimonio.